En casa de mi madre, en el altillo de uno de los armarios guarda una de esas latas de chapa con dibujos estampados en verde, años atrás era la lata del cola-cao pero luego por razones desconocidas la cambió por esta que digo verde con dibujos de flores, allí desde siempre están las fotos familiares, las más antiguas que conservamos, hay muchas y amontonadas en un caos imposible de organizar, pues según se van sacando cuando vienen las visitas, van de mano en mano y vuelven a la lata tal cuál las van devolviendo.
Pero de todas ellas, solo me llaman la atención unas pocas, supongo que a todos nos pasa, no por que artísticamente sean mejores o peores, o por estar más nítidas o menos movidas, es porque son las que marcan un punto en tu vida, un momento clave que siempre estará en tu recuerdo, fotos con alma, que yo digo.
Hace un tiempo hice una descripción de una de estas fotos donde estábamos muchos de nosotros en la cocina de nuestra abuela, hoy y no por azar, estoy visionando esta foto y me vienen miles de recuerdos a la mente, no puedo por menos que ponerme nostálgico recordando a los que faltan, pero lo que de verdad me llena hoy viendo esta imagen es el saber que voy a reencontrarme con dos de mis primas a las que hace mucho tiempo que no veo, y que sinceramente aunque las he visto ya de mayores yo siempre las tendré en mi mente tal y como están en la foto.
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